Te contamos cómo proteger tu suelo de los calores del verano o de los fríos de invierno que, esperamos, no tardarán mucho en llegar.

El acolchado o “mulching” consiste en cubrir el suelo con algún tipo de material que le proteja de temperaturas extremas y ayude a conservar la humedad. En jardinería se utilizan muchos materiales, tanto de origen orgánico como inorgánico. Las ventajas del acolchado son notables y, debido al aumento de la demanda de estos productos, cada vez nos encontramos más posibilidades decorativas que aúnan la ecología y la estética.

Esta técnica tiene gran cantidad de beneficios para el suelo y nuestras plantas. Al cubrir el suelo, le protege de las inclemencias extremas. Ya sea del frío del invierno o del calor y la sequedad del verano, una capa de acolchado limita las condiciones extremas en el suelo permitiendo que la vida se desarrolle mejor. Esto no es un invento moderno ni alta tecnología, es lo mismo que sucede en cualquier bosque en el que, al caer las hojas, éstas hacen de capa protectora mientras que se descomponen. Si en cualquier bosque que tenga el suelo cubierto por sus hojas metemos la mano bajo éstas, encontraremos unas condiciones mucho más propicias para la vida microscópica de lo que vemos en la superficie. Esta es la función y ventaja básica del acolchado. Además, al impedir que los rayos del sol incidan directamente sobre el suelo, limita el crecimiento de las hierbas. Si el acolchado es de origen orgánico (cosa que te recomendamos para el huerto), al descomponerse estará aumentando la cantidad de materia orgánica del suelo con todos los beneficios que esto provoca.

Beneficios del acolchado o mulching:

  • Ayuda a controlar las hierbas, dificultando su crecimiento.
  • Protege el suelo y a los microorganismos beneficiosos que viven en él frente a inclemencias climáticas tales como quemaduras por el sol, variaciones bruscas de temperatura, erosión por el viento, lluvia intensa que puede provocar encharcamientos, etc.
  • Ayuda a mantener la temperatura adecuada en las raíces, conservando el calor en invierno y el fresco en verano.
  • Reduce la pérdida de agua por evaporación y proporciona sombra al suelo, ambas cosas ayudan a mantener la humedad.
  • Si se utilizan materiales orgánicos, se colabora con la fertilización del suelo
  • Aumenta la biodiversidad y la actividad biológica en el suelo

Cuando utilizamos el acolchado en el huerto es importante guardar algunas precauciones. Si la idea principal es cubrir el suelo para evitar que sufra, quien menos queremos que sufran son nuestras plantas. Si vas a acolchar un cultivo ya crecido, mira bien que el acolchado quede junto a los tallos, si dejas espacio corres el riesgo de que sea en torno a las plantas donde mayor sequedad o frío haga y donde mejor proliferen las hierbas. Por otro lado, si acolchas el bancal vacío, cuando vayas a sembrar o a plantar, ten en cuenta que debes sembrar en la tierra y dejar un poco de espacio libre para que las semillas o plantas pequeñas puedan crecer a gusto.

En cuanto a los tipos de acolchado, es útil saber que los acolchados de origen inorgánico tales como piedras o arcillas compactadas son útiles en el huerto en la zona de los pasillos, entre bancales y lugares que no tenemos intención de cultivar pero que, por la propia inercia de la vida, se llenan de hierbas que tenemos que estar constantemente quitando. Pero estos tipos de acolchados es mejor evitarlos en los bancales de cultivo. Para la tierra donde cultivamos, es mejor acolchados de origen orgánico, paja, hojas secas, césped previamente secado al Sol, madera triturada o compost. En el caso de la madera triturada, cuidado con el origen. Evita el pino y el eucalipto y si es de podas de ramas jóvenes de frutales o frondosas, mucho mejor.

Por último, mención especial para el compost y el mantillo de origen animal (vaca, oveja o caballo). Es el acolchado que más rápido se descompone, pero es un fertilizante equilibrado que beneficia a la tierra y que puede dejarse en superficie para que poco a poco la vida del suelo lo vaya incorporando. Además, al ser oscuro, resulta muy interesante usarlo en invierno ya que se guarda el calor del Sol y calienta la tierra aumentando la actividad microbiana (que se reduce en esta época). Sea cual sea el cultivo y sea cual sea el material, un acolchado es un elemento muy útil en el huerto ecológico para proteger la vida.

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Lo primero es ser conscientes de que para que el sol no seque el suelo y el acolchado cumpla su función, éste debe tener un mínimo de 5 cm de espesor. No debe verse el suelo bajo el acolchado.
  • De la misma manera, si nos pasamos, podemos provocar que la capa se apelmace e impida la entrada de aire en el suelo (sobre todo cuando es de origen orgánico), por lo que no debe superar los 10cm de espesor.
  • Además, si es orgánico, has de tener cuidado con airearlo bien. Un acolchado típico es la paja. Cuando compramos una bala de paja, ésta se encuentra comprimida. Debes desmigarla bien para ponerla en el suelo del huerto,  de lo contrario corres el riesgo de que se convierta en una capa impermeable al agua y al aire y acabe estropeando el huerto.

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